martes, 23 de febrero de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010

sábado, 20 de febrero de 2010
La bicileta roja

martes, 9 de febrero de 2010
¡Tiempo de humor y desinhibición!
Llegan esos días del año en que hemos de reírnos de la realidad... disfrazándola de humor. Dar color al frío de febrero...También es tiempo de ocultarnos tras la máscara y conseguir con ello la fuerza que hace falta para emprender tus sueños... ¿no os veis vosotros más valientes cuando os metéis en la piel de cualquier otro?

Ojala no necesitáramos de máscaras ni ropas para ser quienes somos o quienes queremos ser... pero, ya que se acercan los carnavales... aprovechemos la oportunidad!!!
"Aún es posible ser lo que podrías haber sido"
martes, 2 de febrero de 2010
Coleccionando...
lunes, 1 de febrero de 2010
para los que vienen... (o vendrán)

Está claro que el presente es lo que es debido al pasado que fue... Así que la cajita que se prepare ahora dará pistas del porqué son como son los que nos siguen...
viernes, 22 de enero de 2010
No, gracias

nO me gustan las etiquetas... es más, las odio.
Es más interesante cruzarte con gente y conocerla que creer que la conoces por el pedacito de cartón que la describe.
En muchas ocasiones tratando de poner nombre a las cosas pisoteamos su esencia.
A veces no se puede decir con palabras... o ceñirse a la información de una etiqueta hace que se pierda mucha información...
Además, restan emoción. Imaginaos que a lo largo del día a día supiéramos, por ese trocito de cartón, lo que nos esperaba al otro lado de la aventura: "libro con final feliz", "examen difícil", "hombre del que te vas a enamorar", "helado de turrón, no te va a gustar", "día gris", "vacaciones raras y con poco sol"....... no0, no puede ser!!! Prefiero ir descubriendo las cosas por mi misma, además... ¿Quién le ha dicho a esa etiqueta que esa peli iba a ser mala o que aquella persona es de tal forma? Lo siento, no me lean el resumen, quiero experimentar cada cosa...
jueves, 14 de enero de 2010
¡Pinta tu trozo!

miércoles, 13 de enero de 2010

Feliz Dos mil diez
lunes, 21 de diciembre de 2009
No olvidéis salir a comprar multitud de regalos para todos. Recordad: cuanto mayor es el lazo del envoltorio... mayor es el amor que entregáis. Poneos los gorros rojiblancos, llenad la boca de buenos deseos y cantad villancicos.
Yo prefiero comer algo de turrón para pasar este trago. Prefiero ser de esas que demuestran las cosas día a día y no sólo cuando así lo marca el calendario. Me gusta tener ilusión cada dia que me levanto y no sólo en navidad.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Frío

jueves, 17 de diciembre de 2009
Sobran las palabras

Dando un repaso a Antropología y migraciones encuentro este texto, escrito por Rosa Montero, en el País en el 2005... ¡Echadle un vistazo!
El negro
Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta. Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos españoles que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y les consideran individuos inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, la dejaba comer de su bandeja y tal vez pensaba: "Pero qué chiflados están los europeos".
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Saborear...
- Saber que ese día en el cine no vas a salir desilusionado...
- Disfrutar plenamente de cada instante de la película... prestando atención a esos detalles que la hacen especial para ti.
- Revivir todo lo que esa película supuso en tu vida.
- Ir y volver al cine con una sonrisa.
- Descubrir sensaciones que sólo la gran pantalla te deja vivir.
Hace unos días hablábamos de lo interesante que sería que volvieran a reponer algunas películas en el cine.... de esas por las que estarías dispuesto a pagar por volver a ver... dejándote llevar por a ilusión de la primera vez.

lunes, 30 de noviembre de 2009
Cuando pierdo algo y sé en el momento en que lo vi por última vez... suelo castigarme recordando una y otra vez el momento exacto en que hice algo mal (me castigo sin querer... ¿quien se va a querer autocastigar?) Una y otra vez mi mente revive lo que ocurrió... Invento formas de dar marcha atrás en el tiempo... ("prometo tal o cual cosa si... ") pero nunca recibo respuesta quizás falla el que no sepa muy bien a quien dirijo esas plegarias...... (nota mental: tengo que elegir a alguien ya!)
Al principio busco insaciable, sin descanso, ansiada... pero pasa el tiempo y voy diciendo adiós a lo perdido............ En ocasiones tengo una sensación indescriptible que me hace sentir que estoy cerca...
Un amigo dice que lo que tengo que procurar es emitir buenas vibraciones para que el objeto se haga ver..... está convencido de que es el propio objeto quien decide si quiere ser o no encontrado....... (¿por qué no va a querer que yo le encuentre, si prometo no volver a perderlo?)
Yo pienso que las veces que encuentro lo perdido suele ser porque mis ojos están centrados en verlo (y no en las consecuencias de no encontrarlo)................
Ayer perdí algo y hoy no dormí muy bien....... al despertarme: o bien lo perdido me ha llamado o mis ojos han decidido verlo......... el caso es que ¡lo he encontrado!
La torre de Suso
sábado, 28 de noviembre de 2009
Cosas sencillas




